¿Descubrieron los templarios la legendaria Arca de la Alianza?, ¿Llegaron a América antes que Cristóbal Colón?, ¿Adoraban a dioses paganos?, sean verdaderas o no estas leyendas, lo único cierto en torno a la figura de la Orden del Temple es que su mito ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo. Aún ahora, casi 1.000 años tras su ocaso, los otrora poderosos caballeros de Cristo suscitan el interés de no pocos historiadores. Mito y realidad histórica se entrelazan y confunden en una organización que ostentó un enorme peso geopolítico sobre la Europa de los siglos XII y XIII. Ahora, en una época dominada por el silicio, Internet se descubre como el medio ideal para sumergirnos en el entorno oculto y misterioso de aquellos aguerridos monjes guerreros.

Alrededor de la Orden del Temple se han forjado no pocas leyendas. Una de las más atractivas es la que apunta a que los caballeros templarios podrían haber descubierto la legendaria Arca de la Alianza. Realidad y ficción se entremezclan en torno a los restos que han dejado tras de sí estos caballeros La inscripción del portal Norte de la catedral de Chartres, "Hic dimittitur Archa Cederis" ("Aquí queda depositada, obrarás según el Arca") es una prueba de que, mito o realidad, la historia del Arca está estrechamente ligada a la de los templarios.

Ya desde su primera denominación, Los Caballeros del Templo de Salomón, se denota el estrecho lazo que une a la Orden con la figura del Arca. En la formación de la Orden, en 1.119, por los nueve caballeros originales, su primer emplazamiento fueron las las caballerizas del palacio del monarca Balduino II, una localización que, en esa época, se identificaba como el emplazamiento exacto del legendario Templo de Salomón, el lugar donde se perdió la pista al sagrado objeto.

El Antiguo Testamento relata a la perfección la historia del Arca. Fue el propio Yahvéh quien dio las instrucciones a Moisés para su construcción. Estas instrucciones fueron seguidas al pie de la letra por Bezaleel y otros "hombres hábiles", quienes no sólo construyeron el Arca sagrada, sino que también trabajaron en el resto de objetos.

Cuando estuvo terminada, y con las Tablas de la Ley en su interior -Éxodo (40, 20)-, y con la vara de Aaron formando parte del ajuar que en ella se guardó -Números (17, 10)-, el Arca comenzó a ocupar un lugar destacado en el Sancta Sanctorum del Tabérnaculo, templo móvil de los israelitas durante su éxodo en busca de la Tierra Prometida.

Tras su paso por Jericó, donde dio a Israel su primera victoria militar, en Canaán y diversos destinos en Gilgal, cerca del Mar Muerto, Betel y Siló, el rey David se propuso llevársela a Jerusalén. En el traslado murió un hombre, Uza, al tocar el cofre, y se decidió que ésta "descansara" en casa de Obededom de Gat. Una vez pasado el incidente, se preparó una tienda en Jerusalén donde estuvo el Arca hasta que Salomón terminó su Templo. Y fue allí donde se perdió definitivamente su rastro.

El Arca y los templarios

Existen varias pruebas que demuestran que la Orden realizó varias excavaciones en esa localización. Según un cruzado alemán llamado Juan de Wurtzburgo, los sótanos del centro de la Orden, "eran tan grandes y maravillosos que podía albergarse en ellos más de mil camellos y mil quinientos caballos". Louis Charpentier, Robert Ambelain o Michel Lamy sostienen que durante aquellos trabajos los templarios pudieron dar con alguna reliquia o quizás con documentos históricos importantes que les hicieron tremendamente fuertes a ojos del Papa y las monarquías de su época.

En 1945 surgió una nueva "pista": ese año se descubrieron en Qumrán, junto al Mar Muerto, en Israel, algunos manuscritos antiguos de la época de Jesús. Uno de ellos, el llamado Rollo del Cobre, describía un fabuloso tesoro formado por la "vajilla sagrada" de Salomón, que debía estar enterrado en el subsuelo de aquel lugar desde el siglo IX a.C.

Lo cierto es que hasta 1.128 no aceptaron a ningún otro miembro entre sus filas. Lo que apoyaría la hipótesis de que esta decisión estaría motivada por la existencia de una excavación secreta que se llevaba a cabo en los sótanos del Templo, donde los caballeros templarios pudieron haber buscado el Arca de la Alianza y otros objetos.

Otro hecho que podría apoyar esta tesis es el propio apogeo del Temple, ¿Qué ocurrió para que una orden formada por tan sólo nueve caballeros se convirtiera en una de las mayores potencias económicas y militares de su época?. En este sentido, en el mismo año 1128 se produce el retorno a Francia de Hugo de Payns y al menos cinco de sus caballeros, con un mensaje de Balduino II, Rey de Jerusalén, al Papa, demandando socorro por la falta de combatientes para proteger el nuevo reino cristiano.

Hugo de Payns parte con todos sus compañeros, abandonando, de esta manera, su original misión: proteger a los viajeros que peregrinaran hacia Tierra Santa. Tras su paso -y su misteriosa misión- por Europa, el Papa Honorio II, que convoca el concilio de Troyes, que da el espaldarazo definitivo a la Orden. Más de 300 caballeros se embarcan a la vuelta.

El misterioso arte gótico

Por otra parte, la propia arquitectura de la época, dominada por el austero románico, experimenta un inusitado auge con la llegada de los templarios. Entre los siglos XI y XIII se concentra un afán constructor que da lugar al alumbramiento de más de 2.000 edificaciones. la mayoría financiadas por el Temple. Sin embargo, ¿Cómo se puede concebir un cambio de estilo tan radical?, el gótico precisa de complejas técnicas de construcción, inalcanzables para los maestros de aquel tiempo. La inclusión de complejos cálculos matemáticos y físicos en la ejecución de unas obras en piedra que parecían desafiar a la gravedad, se debe a los templarios, pero, ¿dónde adquirieron esas técnicas?.

Graham Hancock afirma, en su obra "Símbolo y Señal" (Ed. Planeta), que se han hallado numerosas referencias iconográficas al Arca de la Alianza en las primeras catedrales góticas, construidas en los alrededores del Condado de Champaña a partir del siglo XII. La Catedral de Chartres es el máximo exponente de estas hipótesis.

Su disposición arquitectónica, coincidente con el desaparecido Templo de Salomón. En su pórtico norte llamado de los "Iniciados", existen dos columnas en cuyo relieve esculpido ostentan, una, la imagen del transporte del Arca en un carro de bueyes, con la leyenda Archa cederis (obrarás por el arca), y la otra muestra a un hombre que cubre o agarra con un velo el Arca, junto a un montón de cadáveres entre los que se halla un caballero en cota de malla.

Por otra parte, a occidente de la parte baja del crucero sur de la catedral, hay una piedra rectangular, empotrada al sesgo en las otras losas, cuya blancura resalta netamente. Esta piedra está marcada con una espiga de metal brillante, ligeramente dorado. Y cada año, el 21 de junio, un rayo de sol cae exactamente sobre la misma.

Otro de los restos significativos del Temple, la Abadía de Rosslyn, en Escocia, cercana a Edimburgo depara más enigmas. Después de la disolución de la Orden del Temple, entre 1307 y 1314, muchos de los supervivientes se trasladaron a Escocia, donde esperaba otro templario, William Sinclair, nieto de Henry Sinclair, un cruzado que había visitado Tierra Santa mucho antes de que se descubrieran estas reliquias.

Al parecer, William quería construir un templo cuyos cimientos fueran una copia exacta de los de Salomón, con la intención de ocultar en ellos las reliquias y manuscritos. El templo de Sinclair, construido en 1447, es la Capilla de Rosslyn y algunos investigadores sospechan que podría ser el emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y escondido allí, junto con sus otros tesoros, nunca hallados.

Cristóbal Colón y el Temple

¿Quién no se ha preguntado alguna vez cual era el significado de las cruces que adornaban las velas de las carabelas de Colón ?. Son cruces clásicas del Temple, en efecto, pero, ¿Dónde está la conexión entre ambos?. Tras el ocaso del temple, los caballeros que residían en España se unieron a la Orden de Calatrava, en cuyo convento se hospedó, y de allí se supone que halló la certeza de que las Indias Occidentales existían.

Sea o no cierto que el famoso marinero descubriera la forma de llegar a las américas en dicho convento, a nadie se le escapa el hecho de que existen numerosas coincidencias, tanto culturales como políticas entre pueblos tan distantes, tanto en el tiempo como en el espacio, como son el egipcio y los precolombinos ( mayas o aztecas).

En este sentido, a la llegada de los primeros conquistadores españoles a la península de Yucatán, los nativos les relataron una leyenda que contaba que unos hombres blancos llegaron a sus costas en grandes barcos, vistiendo extrañas vestimentas, y que buscaron a los sabios mayas para comunicarles grandes conocimientos.

Algunas de sus tradiciones hablaban de que "llegará un día en el que vendrán por mar grandes hombres, vestidos de metal, que cambiarán nuestras vidas para bien". También los mayas adoraban a Kukulkán, un dios "blanco y barbado" y a una cruz, en la cual murió "un hombre de luz que vivirá eternamente". Hasta aquí todo es leyenda, pero existen pruebas documentales que alimentan la duda razonable sobre la implicación del Temple en el descubrimiento del nuevo continente.

El mapa de Piri Reis

En el Museo Nacional de Turquía, en Estambul, se halla un mapa fechado en 1513, que perteneció al pirata y cartógrafo turco Piri Reis. Dicho mapa muestra porciones de Norteamérica, un perfil completo de la mitad oriental de Sudamérica y en la parte inferior, la línea costera de la Antártida. En el plano se muestran el cauce de ríos como el Orinoco, Paraná y otros que de aquella estaban inexplorados.

El propio pirata relata que, en una batalla contra la flota española, en el año 1501, él y su tío Kemal capturaron a un marinero que había navegado en tres de las expediciones colombinas y que portaba unos extraños planos, utilizados, según el marinero capturado, por Colón en sus viajes. El origen de estos mapas se remontaba a la Grecia clásica.

El marino español confeso: "Cierto libro, del tiempo de Alejandro Magno (356-323 A.C.) fue trasladado a Europa, y después de leerlo, Cristóbal Colón, con los barcos proporcionados por el Gobierno español, descubrió las Antillas". Por otra parte, hay que recordar que gran parte de la enorme fortuna de la Orden se basó en la posesión de ingentes cantidades de plata.

Pese a ser un metal muy escaso hasta el siglo XI, los templarios movieron grandes cantidades durante siglos. ¿De dónde salían estos cargamentos?. La pregunta, por desgracia, no tiene visos de ser contestada con facilidad, pues, tras la disolución del Temple, su extensa flota permaneció en el anonimato, al no ser englobada en las requisas ordenadas por el rey Felipe IV.

El Secretum Templi

En el sumario juicio al que fue expuesta la Orden, los templarios fueron acusados de renegar de Cristo, de sodomía y de prácticas esotéricas, entre otros delitos. Estas, y muchas otras absurdas acusaciones fueron lanzadas contra el Temple, ridículas la mayoría, todas tenían un elemento en común: la estructura interna de los templarios.

Es de sobra conocida la existencia de un 'orden oculto' dentro del Temple, tanto, que el conocido historiador británico Sir Steven Runciman llevó a cabo una investigación exhaustiva sobre "El Libro del Bautismo de Fuego" o "Estatutos secretos dictados para los hermanos por Roncelinus" (conocidos como la "Regla Secreta del Temple"), que fueron descubiertos en 1794, en los fondos de la Biblioteca Corsino de los Archivos Vaticanos, por el obispo de Copenhague Friedrich Münter.

En el curso de las investigaciones históricas, se habría encontrado una carta, no criptografiada (ver alfabeto secreto), en la que el gran Maestre oficial de la Orden, a la sazón Thomas Bérard se dirigía a un tal Roncelin du Fos como "Venerable Maestre Ulterior y Supremo".

El resultado de sus pesquisas fueron los Estatutos de Roncelin, unos documentos que establecen las conexiones entre la Orden y una gnosis secreta. El escritor e investigador español Ángel Almazán, afirma que, "allí se habla de la alquimia y de Abraxas, un eón gnóstico". 

Una figura que reaparece en nuestro siglo en la novela "Demian" de Hermann Hesse. Y añade: "En los Archivos Nacionales franceses se encuentra guardado un sello del Temple requisado al ser abolida la Orden.

El sello tiene unas palabras: "Secretum Templi". En el centro hay un extraño personaje con pies que parecen cabezas de serpiente, siendo la suya similar a la de un gallo visto de perfil. También se perciben en este sello diversas runas". A este respecto, cabe recordar que, desde su fundación, la Orden estuvo ligada muy estrechamente a la cultura celta. San Bernardo fue iniciado en su juventud por los druidas, iniciación que a su vez transmitió a los Caballeros fundadores del Temple.

El Maestre Roncelin du Fos nació, muy probablemente en Marsella donde residía su padre Roger du Fos. A la muerte de su tío Bertrand su padre se instaló en Hyéres donde aquel vivía solo. Su familia prestaba particular atención al Temple. Su pariente Hugues de Fos había sido Maestre precisamente allí. Y fue precisamente en su maestrazgo donde se asentaron las bases de los Maestros de la Orden Secreta (Templi Secretum), en los más altos niveles de la Orden.

En Inglaterra durante el proceso a la Orden, los Caballeros William of Poklington, Stephen of Stapplebrugge y John Stoke declararon que, "en el Temple hay dos clase de recepción. La primera supone el ingreso a la Orden y transcurre sin nada especial en las ceremonias. La segunda tiene lugar años más tarde, a veces muchos. Está reservada a unos pocos y es muy secreta". Geoffrey de Gonneville, Gran Preceptor de Aquitania y Poitou, añadió, "muchos suponen sin saber que las ceremonias secretas son algo malo y contrario a Dios, introducido por el Maestre Ronscelin du Fos. El hizo modificaciones en los Estatutos de la Orden".

La figura de Baphomet

Sin embargo, pese a que se puede suponer que la Orden tenía una sub-organización secreta, incluso para muchos de sus miembros, ¿dónde encajan las acusaciones de herejía?. La respuesta la encontramos en la figura de Baphomet. Según las confesiones era un siniestro ídolo de dos cabezas que era adorado por los Templarios.

Si se descompone el nombre en los vocablos "Bap" y "homet", se obtiene la primera sílaba de los nombres de Juan el Baptista y las dos últimas de Mahomet. Escrito a la inversa y separado en sílabas se obtendría: Tem - Oph - Ab, un anagrama de "Templi Omnum hominyn pacis abbas", es Sean o no acertadas estas composiciones, en lo que parece haber consenso es en su representación, figura extraña y odiosa de un hombre con dos cabezas (o bien doble rostro) las que se agitaban furiosamente. Sus dos faces eran horribles y sus respectivas cabelleras semejaban serpientes. Una de las dos cabezas portaba una corona real y la mano de ese lado blandía un cetro. Es decir, simbolizaba en sí mismo la era de Géminis, el andrógino, la dualidad.decir, "el padre del templo, paz universal a los hombres". Templarios.

En Ochagavía, España, donde todavía perdura el antiguo santuario templario de Nuestra Señora de Muskilda, todos los años el 8 de septiembre una peculiar danza en la que interviene un personaje con máscara bifronte, o sea con dos rostros, el uno blanco y negro el otro y ambos barbados. Se lo conoce popularmente como "el bobo".

El Dios único

De su existencia poco más se conoce, pero las características propias de este símbolo denotan algo mucho más profundo que una simple escisión del cristianismo. De una parte, es de sobra conocida la afiliación de San Bernardo a la cultura celta, en especial a los druidas, que según la leyenda le habían instruido. Por otra, ciertas culturas siempre estuvieron presentes en la historia de la Orden.

¿Cómo se explica si no la construcción de la pirámide del sur de Francia, réplica exacta de la de Keops?, la pirámide de Falicon, como fue nombrada, fue construida alrededor de 1260 por los caballeros templarios derrotados en la cruzada en la que San Luis fue hecho prisionero en Damieta.

Así, cátaros, egipcios, celtas, drusos, cabalistas y musulmanes fueron afines a la Orden, y es en la figura de Baphomet en la que pudieron encontrar su nexo. Roncelin du Fos pudo, en efecto renegar de la divinidad de Jesús y retornar al Dios Único, común a cristianos, judíos y musulmanes. Por desgracia, todo lo relacionado con el Temple ha permanecido en el más absoluto secreto.

Máxime cuando, el Gran Maestre Templario Thomas Berard (1256-73) mandó quemar muchas copias de los Estatutos Secretos, manteniendo unas pocas en manos de los más leales caballeros. Con la mayor parte de sus documentos perdidos y el resto en manos de los actuales priores de la Orden, desgraciadamente, los secretos de los Templarios murieron en el ocaso de la original estructura y sólo pueden ser revividos mediante nuestra imaginación.


El Tesoro de los Templarios

Pero... ¿Dónde lo escondieron?
Mucho se ha escrito sobre este famoso tesoro y muchos han sido los que lo han buscado sin que nadie lo haya encontrado todavía... Y sin embargo, la Orden del Temple era inmensamente rica. Cuando los esbirros de Guillaume de Nogaret registraron el Temple de París aquel 13 de octubre de 1307, curiosamente no encontraron ni oro ni dinero. Nada, ninguna riqueza, y así en la mayoría de encomiendas.

¿Había pues, que creer al templario Jean de Châlon quien, en junio de 1308, declaró ante el Papa que "un cortejo de carros cubierto de paja había salido del Temple de París acompañado de Gérard de Villiers, preceptor de Francia"?.
Esto se habría poducido la víspera del arresto de los miembros de la Orden. Un documento conservado en los archivos secretos del Vaticano da fe de esta declaración: el contenido de los carros habría sido embarcado en un puerto del norte de Francia. De hecho, los templarios estaban al corriente de la inminencia de su detención, ya que la orden se había difundido por el reino un mes antes.

De todas las pistas seguidas, dos siguen siendo pausibles. Ambas pasan por Inglaterra, donde tuvo lugar el desembarco. La primera pista conduce a Humbert Blanc, preceptor de Auvernia, región perteneciente en aquella época al ducado de Aquitania, entonces tierra inglesa. Éste se habría reunido con De Villiers en Inglaterra.
El tesoro habría regresado a continuación a Francia y se habría ocultado en un escondrijo en la smontañas de Auvernia. Misterio... un militar inglés, Aimerigot Marches, registgró la región de 1370 a 1390, y no eran las escasas riquezas de los señores locales las que podía interesarle.

En Inglaterra, donde los templarios no sufrieron persecución alguna, está la otra pista. Un caballero inglés, Jhon Mark Laermanius, habría recibido de Jacques de Molay la misión de hacer que la Orden sobreviviese. Por otra parte, se encuentra el rito masón, denominado rito escocés, similitudes con el espíritu del Temple, prueba de que éste perduró mucho tiempo después de su abolición. El misterio sigue sin desvelarse...

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